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Cuando el tamaño sí importa


La hiperplasia benigna prostática es un crecimiento desordenado de la próstata que en Hospitales San Roque en Maspalomas se aborda de manera personalizada con técnicas no invasivas


«Todos los días me encuentro en consulta casos de hombres que por descuido, vergüenza o miedo no se han hecho revisiones y acuden al urólogo cuando la enfermedad ya está avanzada», señala el doctor Daniel León Ramírez, responsable del servicio de Urología de Hospitales San Roque en Maspalomas y Vecindario, quien aclara que la hiperplasia benigna prostática (HBP) «es el problema urológico más común de los varones a partir de los 50 años». «La próstata es parte del sistema genitourinario masculino, se encuentra ubicada debajo de la vejiga, rodeando la uretra, y normalmente tiene el tamaño de una nuez”, puntualiza el facultativo. En un estudio, realizado por el Centro Internacional de Criocirugía y Criomedicina de Málaga, ha revelado recientemente que el 50 por ciento de los hombres mayores de 60 años sufrirá HBP. 

La HBP se caracteriza «por la formación desordenada de nódulos hiperplásicos de células epiteliales y de estroma glandular, que comprimen la uretra y dificultan progresivamente la salida del flujo urinario, repercutiendo con el tiempo el normal funcionamiento de la vejiga, manifestándose clínicamente con síntomas que conocemos como síntomas del tracto urinario inferior (STUI)».

 

«El crecimiento paulatino de la próstata es normal y forma parte del proceso de envejecimiento», continúa el doctor León, destacando que ante los primeros síntomas —«levantarse por la noche para orinar, tener que empujar para vaciar la vejiga, notar dificultad para iniciar o terminar la micción, micciones frecuentes, urgencia miccional, incontinencia, así como apreciar una disminución del chorro urinario»— es fundamental consultar con un especialista en Urología porque «en sus fases iniciales la HBP es indistinguible de los síntomas de un cáncer de próstata», y sólo un urólogo podrá diferenciar cuándo se trata de un crecimiento benigno o de un proceso tumoral. No obstante, lo verdaderamente recomendable es que «a partir de los 40 años los varones se realicen un control urológico, más aún en caso de tener antecedentes familiares de cáncer urológico o si son de raza negra porque hay una mayor predisposición genética a padecerlo».

 

La revisión urológica que el Dr. Daniel León realiza en sus consultas de Hospitales San Roque en Maspalomas y Vecindario consiste «en una entrevista médica, en la que se realiza un examen físico incluyendo un tacto rectal», procedimiento irremplazable en la valoración urológica inicial porque «el crecimiento de la hiperplasia benigna prostática o del cáncer de próstata se pueden palpar y sentir diferente». Además, «esta valoración se suele complementar con analíticas como el antígeno prostático específico (PSA), una ecografía urológica y, a veces, con una uroflujometría que sirve para medir la fuerza y velocidad del flujo miccional». Una vez obtenido el diagnóstico de HBP, el abordaje terapéutico de esta patología se realiza de diferentes formas, dependiendo del grado de desarrollo en que se encuentre: «En los estadios iniciales, los síntomas se pueden paliar con cambios en el régimen dietético y estilo de vida», detalla el especialista, «mientras que en fases intermedias se debe recurrir a diversos grupos farmacológicos, algunos de los cuales actúan relajando la musculatura lisa del cuello vesical y de la próstata, mejorando así el flujo urinario». Para los casos severos «existen fármacos que van a inhibir la testosterona, responsable del crecimiento prostático, consiguiendo en muchos casos una reducción del tamaño de la próstata en hasta un 30 por ciento del volumen inicial». Por último, «en aquellos pacientes refractarios al tratamiento, o que presentan complicaciones o muy sintomáticos con alteración importante en su calidad de vida», se recurre a la cirugía.

 

En Hospitales San Roque en Maspalomas, que fue calificado como el mejor hospital comarcal de todo el país por el Monitor de Reputación Sanitaria (MRS) 2016 por la innovación continua de sus equipos facultativos y tecnológicos, el Dr. Daniel León Ramírez aplica diferentes técnicas quirúrgicas para tratar la HBP: «Dependiendo del grado de severidad, repercusión funcional y preferencias del paciente, podemos seleccionar técnicas quirúrgicas como la resección transuretral bipolar (sin cortes y a través de la uretra); la técnica de vaporización plasmática; la cirugía laparoscópica, que aporta las ventajas de las cirugía mínimamente invasiva; y en casos seleccionados, la cirugía abierta»

 

 

 

En estadios iniciales, los síntomas de la HBP y del cáncer de próstata son indistinguibles. El control urológico anual permite el diagnóstico y tratamiento oportuno

 

 

 

HBP y calidad de vida

«Aunque no se puede prevenir la aparición de la hiperplasia benigna de próstata, sí se pueden retrasar o atenuar los síntomas», señala el urólogo de Hospitales San Roque en Maspalomas y Vecindario, Daniel León Ramírez. Para ello, en primer lugar recomienda «tener cuidado con las infecciones recurrentes de orina o las prostatitis», que pueden ocasionar procesos inflamatorios crónicos en la próstata que, «al parecer, son el origen etiopatogénico de esta enfermedad».

 

En la vida diaria, aconseja «orinar cuando se presenta la necesidad, no retener por mucho tiempo las ganas de ir al baño», así como «disminuir el consumo de líquidos a horas concretas a fin de reducir la frecuencia urinaria, como un par de horas antes de acostarse»; también, en términos generales, «evitar o moderar el consumo de alcohol, tabaco y café» ayuda a mejorar las molestias miccionales.

 

Por otra parte, «usar técnicas como la doble micción o la micción entrecortada, en la que se orina todo lo que se pueda y después de 2-3 minutos se vuelve a orinar; o el reentrenamiento vesical, que consiste en aguantar el deseo de orinar para mejorar la capacidad vesical», restauran la calidad miccional del paciente.

 

Finalmente, «bajar de peso, evitar la vida sedentaria y el estreñimiento o realizar ejercicio como correr o caminar» han demostrado en varios estudios «mejorar o retrasar la sintomatología prostática», concluye el doctor León Ramírez.

 

 

No se puede prevenir la aparición de la hiperplasia benigna de próstata, pero sí retrasar sus molestos síntomas 

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