Enfermedad de Crohn: qué es, causas y tratamiento
La enfermedad de Crohn es una patología inflamatoria crónica que afecta principalmente al tubo digestivo, aunque puede manifestarse en cualquier parte de este. Su naturaleza imprevisible —con periodos de remisión y brotes— dificulta en muchos casos un diagnóstico rápido, lo que repercute en la calidad de vida de quienes la padecen. A diferencia de otras afecciones gastrointestinales, no tiene una causa única: intervienen factores genéticos, alteraciones del sistema inmunitario y elementos ambientales.
En este artículo explicaremos los síntomas más frecuentes (como el dolor abdominal o la diarrea crónica), las posibles causas de su desarrollo y las opciones de tratamiento disponibles actualmente.
Enfermedad de Crohn: síntomas
La enfermedad de Crohn puede manifestarse con síntomas muy variados, que dependen de la zona del tubo digestivo afectada y de la intensidad de la inflamación. A continuación, detallamos las señales más frecuentes:
Dolor abdominal
Es uno de los síntomas cardinales de esta patología. Suele localizarse en la parte inferior derecha del abdomen —donde se sitúa el íleon, la región más comúnmente afectada— y empeora tras comer o durante los brotes inflamatorios. El dolor se produce por la irritación de las paredes intestinales y, en algunos casos, por la formación de úlceras.
Diarrea crónica
La inflamación persistente en el intestino altera su capacidad para absorber líquidos y nutrientes, lo que provoca episodios de diarrea recurrentes. En algunos pacientes, las heces pueden contener moco o sangre si existen úlceras activas. Este síntoma suele ser más intenso durante las fases de actividad de la enfermedad.
Fatiga
La fatiga extrema no está directamente relacionada con el esfuerzo físico. Surge como consecuencia de la inflamación sistémica, la anemia (por deficiencia de hierro o vitamina B12) o la mala absorción de nutrientes. En muchos casos, persiste incluso en periodos de remisión.
Pérdida de peso
La combinación de diarrea crónica, dolor tras comer y mala absorción de nutrientes puede derivar en una pérdida de peso involuntaria. Este síntoma es más evidente en pacientes con afectación del intestino delgado, donde se absorbe la mayor parte de los alimentos.
Sangrado rectal
Aunque es menos frecuente que en otras enfermedades inflamatorias intestinales (como la colitis ulcerosa), el sangrado rectal puede aparecer si la inflamación o las úlceras afectan al tramo final del intestino grueso. En estos casos, la sangre suele ser visible en las heces o en el papel higiénico.
Enfermedad de Crohn: causas
La enfermedad de Crohn no tiene una causa única, sino que surge de la interacción de múltiples factores. Aunque su origen sigue en estudio, se han identificado tres elementos clave que contribuyen a su desarrollo:

Los doctores Enric Fernández y Laura Jiménez, del Servicio de Cirugía General y digestiva de Hospitales Universitarios San Roque.
Factores genéticos
La predisposición genética juega un papel relevante. Se estima que entre el 10% y el 20% de los pacientes tienen un familiar directo con esta enfermedad u otra patología inflamatoria intestinal. Variantes en genes como el NOD2/CARD15 están asociadas a un mayor riesgo, ya que afectan a la capacidad del organismo para responder a bacterias intestinales. Sin embargo, la genética no es determinante: muchos portadores de estos genes nunca desarrollan la enfermedad.
Respuesta inmunitaria anormal
En la enfermedad de Crohn, el sistema inmunitario reacciona de forma desproporcionada ante bacterias o sustancias inofensivas en el intestino. Esto provoca una inflamación crónica que daña los tejidos digestivos. No está claro si este comportamiento es una causa primaria o una consecuencia de otros factores, pero se sabe que ciertas proteínas inflamatorias, como el TNF-alfa, están implicadas en mantener la actividad de la enfermedad.
Factores ambientales (ej., dieta, tabaco)
Algunos hábitos y agentes externos influyen en el riesgo de padecerla o en su evolución:
-
Tabaco: Los fumadores tienen hasta el doble de probabilidades de desarrollar Crohn, y la enfermedad suele ser más grave en ellos.
-
Dieta: Aunque no se ha identificado un alimento específico como desencadenante, las dietas ricas en procesados o grasas trans podrían favorecer la inflamación intestinal.
-
Hábitos de vida: El estrés o el uso prolongado de antiinflamatorios no esteroideos (como el ibuprofeno) pueden agravar los síntomas, aunque no se consideran causas directas.
Es importante destacar que estos factores no actúan de forma aislada. Por ejemplo, una persona con predisposición genética y exposición al tabaco tiene más probabilidades de manifestar la enfermedad que alguien con solo uno de estos elementos.
Diagnóstico
El diagnóstico de la enfermedad de Crohn requiere un abordaje integral, combinando la evaluación clínica con pruebas complementarias. Su objetivo es confirmar la presencia de inflamación, descartar otras patologías con síntomas similares (como la colitis ulcerosa o el síndrome del intestino irritable) y determinar la extensión de las lesiones.
Historia clínica y examen físico
El proceso comienza con una entrevista detallada donde el médico recabará información sobre:
-
Síntomas actuales: Frecuencia de diarrea, localización del dolor, presencia de sangre en heces, etc.
-
Antecedentes familiares: Existencia de parientes con enfermedad inflamatoria intestinal.
-
Hábitos: Consumo de tabaco, dieta habitual o uso de medicamentos.
Durante el examen físico, se palpa el abdomen para detectar zonas dolorosas, masas o hinchazón. También se examina el estado nutricional del paciente y se buscan signos extraintestinales, como aftas bucales o lesiones en la piel.
Pruebas de imagen (endoscopia, colonoscopia)
-
Colonoscopia: Es la prueba más relevante. Permite visualizar directamente el interior del colon y el íleon (parte final del intestino delgado), identificar úlceras, inflamación o estrechamientos, y tomar biopsias para analizar el tejido afectado.
-
Endoscopia digestiva alta: Se emplea si se sospecha afectación del esófago, estómago o duodeno.
-
Tomografía Axial Computarizada (TAC) o Resonancia Magnética (RMN): Detectan complicaciones como fístulas, abscesos o inflamación en zonas no accesibles con endoscopia.
Estas pruebas no solo confirman el diagnóstico, sino que ayudan a clasificar la gravedad de la enfermedad.
Pruebas de laboratorio
-
Análisis de sangre: Se buscan signos de inflamación (elevación de proteína C reactiva o velocidad de sedimentación globular) y anemia (por déficit de hierro o vitamina B12).
-
Análisis de heces: Se descartan infecciones bacterianas o parasitarias que puedan simular un brote de Crohn. También se mide la calprotectina fecal, un marcador de inflamación intestinal específico.
Aunque no son definitivas, estas pruebas orientan el diagnóstico y permiten monitorizar la respuesta al tratamiento.

Pruebas como la colonoscopia son esenciales para confirmar la enfermedad de Crohn y descartar otras patologías. En la imagen, el Dr. Fantozzi, coloproctólogo adjunto al servicio.
Tratamiento de la enfermedad de Crohn
Aunque no existe una cura definitiva, los tratamientos actuales permiten controlar la inflamación, aliviar los síntomas y reducir la frecuencia de los brotes. El enfoque terapéutico se personaliza según la gravedad, la localización de las lesiones y las características del paciente.
Tratamientos quirúrgicos
La cirugía no elimina la enfermedad, pero se recurre a ella cuando aparecen complicaciones graves o los fármacos no logran controlar la inflamación. Entre las intervenciones más frecuentes destacan:
-
Resección intestinal: Extirpación del tramo intestinal dañado, especialmente si hay obstrucciones, fístulas o perforaciones. Tras la operación, los extremos sanos se unen para restaurar la continuidad digestiva.
-
Estricturoplastia: Técnica para ensanchar zonas del intestino estrechadas por la inflamación crónica, sin necesidad de extirpar tejido.
-
Colectomía: Extracción parcial o total del colon en casos de afectación grave en esta región.
Es importante destacar que hasta el 70% de los pacientes con Crohn requieren cirugía en algún momento de su vida, pero esta no impide que la enfermedad reaparezca en otras zonas del intestino.
Las intervenciones pueden conllevar riesgos, como infecciones o el síndrome del intestino corto (dificultad para absorber nutrientes si se extirpan grandes porciones del intestino delgado). Por ello, la decisión quirúrgica se toma en consenso entre gastroenterólogos, cirujanos y el propio paciente.
Complicaciones de la enfermedad de Crohn
La enfermedad de Crohn puede derivar en complicaciones graves, tanto en el tracto digestivo como en otros órganos. Estas suelen surgir tras años de inflamación crónica no controlada o durante brotes intensos.
Fístulas
Las fístulas son conexiones anormales entre el intestino y otros órganos (vejiga, vagina, piel) o entre distintas partes del intestino. Se forman cuando la inflamación perfora la pared intestinal. Las más comunes son las fístulas perianales (entre el ano y la piel cercana), que provocan dolor, secreción de pus y dificultad para sentarse. Su tratamiento puede requerir antibióticos, drenaje quirúrgico o terapias biológicas para reducir la inflamación de base.
Estenosis intestinal
La inflamación recurrente da lugar a cicatrices en la pared intestinal, que estrechan el diámetro del conducto (estenosis). Esto puede bloquear el paso de alimentos o heces, causando dolor abdominal intenso, náuseas y vómitos. En casos leves, se trata con medicamentos o dilataciones endoscópicas. Si la obstrucción es grave, se recurre a cirugía para extirpar la zona afectada.
Malnutrición
La inflamación crónica en el intestino delgado —zona clave para la absorción de nutrientes— puede provocar déficits de vitaminas (B12, D), hierro, proteínas o calorías. Esto deriva en anemia, pérdida de masa muscular, osteoporosis o fatiga crónica. Además, algunos pacientes evitan comer por miedo al dolor, agravando el problema. El tratamiento incluye suplementos nutricionales y, en casos graves, alimentación parenteral (por vía intravenosa).
Cuándo acudir a un especialista
Se recomienda consultar con un gastroenterólogo si se presenta:
-
Síntomas persistentes: Diarrea que dura más de cuatro semanas, dolor abdominal recurrente o sangre en las heces.
-
Señales de complicaciones: Fiebre sin causa aparente, pérdida de peso rápida (más del 5% del peso corporal en tres meses) o aparición de bultos o secreciones cerca del ano.
-
Falta de respuesta al tratamiento: Si la medicación no alivia los síntomas o estos empeoran.
Un diagnóstico precoz es esencial para evitar complicaciones como estenosis intestinal o déficits nutricionales graves. Un seguimiento médico riguroso mejora significativamente el pronóstico y la calidad de vida.
La enfermedad de Crohn, aunque compleja, puede controlarse con un abordaje multidisciplinar y un tratamiento personalizado. Los avances en terapias biológicas y nutricionales han reducido notablemente la necesidad de cirugía y la frecuencia de brotes en muchos pacientes.
La coordinación entre especialistas (digestólogos, cirujanos, nutricionistas) y el seguimiento estricto del tratamiento son claves para mantener la inflamación bajo control y prevenir daños irreversibles. Si identificas síntomas compatibles con esta patología, no retrases la consulta: actuar con rapidez permite minimizar riesgos y mejorar los resultados a largo plazo.
El Servicio de Cirugía General y del Aparato Digestivo de Hospitales Universitarios San Roque cuenta con equipos especializados y tecnología avanzada para abordar esta enfermedad desde un enfoque integral. Nuestros profesionales, formados en las técnicas más innovadoras, garantizan un seguimiento riguroso y adaptado a las necesidades individuales, desde el diagnóstico hasta la rehabilitación. Cuida tu salud digestiva, acude a HUSR.
13-05-2025Compartir: