La importancia del chequeo médico deportivo

El próximo 24 de enero tendrá lugar, en las calles de Las Palmas de Gran Canaria como escenario, la edición 2016 de la Hospitales San Roque Gran Canaria Maratón, que este año cuenta con el patrocinio principal del grupo sanitario de cara a continuar con sus campañas de concienciación sobre los beneficios de adoptar hábitos saludables y practicar ejercicio como mejores métodos para prevenir las enfermedades crónicas, de una alta prevalencia en Canarias.

Una de las asignaturas pendientes en la práctica popular y semi profesional del deporte en nuestro país es la costumbre de realizar un examen médico previo al inicio de la actividad que valore el estado de salud general del deportista. Si, según las autoridades sanitarias mundiales, lo ideal para cualquier persona es realizarse un chequeo médico individualizado cada cuatro años hasta los 40, cada dos de los 40 a los 60, y anual a partir de esta edad, en el caso de las personas que practican deporte cobra especial importancia debido a los altos grados de exigencia de la actividad física: “Un chequeo de salud normal no es igual al que necesita un deportista”, precisa Lidia Suárez, licenciada en Medicina de la Educación Física y del Deporte y miembro del equipo de Traumatología de Hospitales San Roque Las Palmas. “El propósito principal de un examen médico deportivo” —continúa— “es determinar si la práctica de determinado deporte es segura o no, tanto si se empieza a practicar uno nuevo como para los que inician una nueva temporada competitiva”. Pero “también sirve para definir un plan de acción con el que programar la preparación, detectar condiciones preexistentes que requieran una atención especial o evidenciar progresos en el entrenamiento” y, así, evitar lesiones.

Un examen médico, previo al inicio de una actividad física intensa, es la gran asignatura pendiente del deporte popular

Los exámenes básicos que la doctora Suárez recomienda realizarse antes de iniciar una actividad física tiene varias fases: en primer lugar, en una entrevista con el médico se recopilan los antecedentes patológicos familiares y personales del deportista, sus hábitos nutricionales y costumbres diarias, los objetivos propuestos en el deporte o prueba elegida y los antecedentes traumáticos y sus secuelas si las hubiera con el fin de obtener una historia clínica lo más completa posible; a continuación, una exploración física exhaustiva que permite chequear los aparatos cardiorespiratorio y locomotor, midiendo la capacidad y volumen pulmonar (espirometría), los antecedentes de entrenamiento y competencia deportiva, diversos aspectos  antropométricos (peso, talla, índice de masa corporal y porcentaje graso, óseo y muscular) o las patologías músculo-esqueléticas; el análisis bioquímico de sangre y orina permite al médico descartar enfermedades (como la anemia, muy frecuente entre deportistas) y controlar el comportamiento metabólico; finalmente, un electrocardiograma para diagnosticar cardiopatías de riesgo y la actividad eléctrica del corazón, una ergometría para valorar la respuesta del organismo durante el ejercicio y una ecocardiografía para observar, en imágenes 3D, el funcionamiento del corazón desde un punto de vista morfológico y funcional.

El reconocimiento médico deportivo previene lesiones, enfermedades y ayuda a optimizar la preparación y el rendimiento

“Son pruebas fundamentales”, asegura Suárez, “pues informan de la correcta o no adaptación cardiovascular ante un esfuerzo máximo programado, ya que, a diferencia de las normales, las pruebas de esfuerzo (ergoespirometría) para deportistas se monitorizan, aportando también información sobre la correcta recuperación en los primeros minutos postesfuerzo, además de permitir calcular el consumo de gases espirados para valorar su entrenamiento y determinar el umbral aeróbico y anaeróbico, el consumo máximo de oxígeno, la producción de CO2, la ventilación y las respiraciones por minuto del deportista, entre otros”, datos muy útiles para indicarle las cargas e intervalos de entrenamiento.

“Estas pruebas deberían realizarlas todas aquellas personas que practican deporte, ya sea de fin de semana, amateur o de alto nivel”, prosigue la médico deportiva, “pues es la mejor forma de asegurarse que están preparadas para desarrollar esa actividad de forma saludable previniendo lesiones y enfermedades, y optimizando el rendimiento físico sin riesgo para su salud”.

 

LIDIA SUÁREZ | Especialista en Medicina Física y del Deporte

“Un chequeo cuesta menos que muchas zapatillas”

Lidia Suárez | Medicina Física y del Deporte HSRLP“Desde el punto de vista médico, lo ideal sería que, en pruebas medias o maratón, las organizaciones de carreras populares exigieran a los participantes presentar un reconocimiento médico o certificado de aptitud para realizar la prueba”, sugiere Lidia Suárez, “pero hasta que eso ocurra, hay que apelar a la responsabilidad individual para que el deportista pueda desarrollar la actividad física elegida con las máximas garantías de seguridad para su salud”.

La mayoría de los atletas aficionados descuida este aspecto confiando en ‘lo bien que se sienten’, que durante los entrenamientos no presentan problemas o que se han realizado un chequeo de empresa —“esto mejor que nada”, apostilla la doctora— pero gran parte de las lesiones y enfermedades que aparecen como consecuencia de la práctica de un deporte —que llegan incluso a casos de muerte súbita— podrían evitarse, en muchos casos, con un examen anual que detecte anomalías ocultas: “Como médico y aficionada, animaría a todos a iniciarse en la práctica deportiva por todas las satisfacciones personales que proporciona, recomendando siempre al inicio un Reconocimiento Médico que, en muchas ocasiones, cuesta menos que muchas de las zapatillas que usamos”, concluye la especialista de Hospitales San Roque Las Palmas.

 

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