Especialidades Médicas

Tu salud cubierta en todas las etapas

Unidad de Cuidados Paliativos

La progresión de la enfermedad oncológica obliga, en algunos pacientes, a suspender los tratamientos activos, dando paso a tratamientos, que pretenden aliviar los síntomas que padece el paciente y acompañarlo en los últimos meses, ofreciéndole una adecuada calidad de vida.

 

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Si bien, este apoyo al paciente y a su entorno se ha encuadrado dentro de los cuidados paliativos, hoy en día creemos que su ámbito es mas amplio, incluyendo, junto al control del dolor, el apoyo psicológico, el soporte nutricional y de mantenimiento de una cierta capacidad física. Todo ello se enfoca a que el paciente, pueda mantener una vida lo más satisfactoria posible, en relación con su entorno más querido.

El control del dolor y de los síntomas derivados del crecimiento del tumor, es probablemente una de las demandas mas comunes de los pacientes con tumores no tratables oncológicamente. No se puede vivir ni relacionarse satisfactoriamente con los demás si el paciente tiene dolor, hemorragias o limitaciones al movimiento. Si bien los analgésicos opiáceos se usan de forma frecuente, el concurso de la radioterapia paliativa es imprescindible cuando el dolor esta causado por afectación de los huesos, tenemos hemorragias tumorales o dificultad al caminar por compresión de la médula espinal. Tratamientos administrados de forma muy precisa en muy pocas sesiones (1-5) y sin toxicidad permite aliviar de forma rápida, eficaz y segura muchas de esas molestias

 

Mantener la capacidad física: alimentación y ejercicio físico

 Muchos pacientes, pero sobre todo familiares, perciben como un gran problema la falta de apetito y consiguiente pérdida de peso del paciente oncológico en progresión de su enfermedad. Esta situación, requiere de un importante esfuerzo de colaboración entre el equipo de nutrición oncológica y el paciente apoyado por su entorno.

Una alimentación acorde con las expectativas vitales del paciente, sus gustos y su situación médica son imprescindibles, para que no sufra una desnutrición rápida y frustrante para todos. Cantidad, horario y composición de la dieta, han de ser por tanto cuidadas al máximo y orientadas por profesionales cualificados.

Algunos pacientes tienen limitaciones a la movilidad derivadas de la propia enfermedad o de los sucesivos tratamientos oncológicos realizados. También la pérdida de peso viene acompañada, en muchos casos, por una falta de interés en la actividad física, incluso la mas liviana. El paciente oncológico en progresión debe ser consciente de que mantener una cierta actividad física, le permite disfrutar en mayor medida de su familia y entorno social.

Los beneficios de un moderado ejercicio físico son muy relevantes también en el campo psicológico. Este ejercicio físico de recuperación y mantenimiento debe venir orientado por un equipo de profesionales que incluyen médicos rehabilitadores y fisioterapeutas, que serán capaces de diseñar el protocolo mas adecuado en cada caso.

 

Apoyar psicológicamente al paciente y su entorno

La lucha desarrollada durante años contra la enfermedad y la pérdida de horizonte terapéutico, puede ser una dificultad añadida para afrontar psicológicamente la situación a la que se enfrenta el paciente y su entorno. Es imprescindible en esta situación reforzar el soporte del equipo de psicología oncológica para crear estrategias individualizadas en cada caso concreto, orientadas fundamentalmente a reducir la ansiedad y evitar cuadros depresivos.

El concurso de especialistas en psiquiatría puede ser necesario para añadir la medicación que pudiera ser necesaria. En todo caso, es muy importante por parte de todos (paciente, entorno y profesionales sanitarios) reconocer y afrontar, con delicadeza, pero con claridad, la situación que vivimos y permitir un diálogo cariñoso y sincero que haga que el paciente se sienta acompañado en este trance. En muchos casos, se puede pensar que es mejor no hablar del tema o minimizarlo. Es lo que se ha dado en llamar “la conspiración el silencio” donde todo se sabe pero no se dice y nadie puede expresar lo que realmente siente.

 

Asistencia al paciente terminal

En las últimas semanas de vida, es posible que el cuidado del paciente requiera bien el ingreso en un centro hospitalario o bien, el paciente y su entorno prefieran una asistencia domiciliaria. El control sintomático y el acompañamiento psicológico y espiritual son prioritarios en este momento.

El paciente oncológico necesita de un apoyo multidisciplinar, complejo y altamente especializado, cuando la enfermedad progresa y no están indicados tratamientos activos contra el cáncer.

El control del dolor y los síntomas mediante analgésicos o radioterapia paliativa, el apoyo nutricional y psicológico, son los pilares en los que se basa la estrategia individualizada para ofrecer una calidad de vida prolongada al paciente oncológico.

 

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