Transfusión de córnea

El trasplante de córnea consiste en la sustitución de este tejido (que se encuentra en la zona anterior del ojo) por otro que no esté dañado y que permita desarrollar al 100% la función de la vista.

Al encontrarse en la zona exterior, la córnea puede sufrir daños causados por varios agentes externos. Un accidente de tráfico o una infección pueden provocar estas anomalías, dificultando la visión de los pacientes y empeorando consecuentemente su calidad de vida. En estos casos, el trasplante es una alternativa óptima, en la que se sustituye la córnea dañada por otra procedente de un donante sano y que permite recuperar la transparencia la función visual.

La intervención no reviste mayores complicaciones, aunque es fundamental que los pacientes lleven a cabo algunos cuidados en el ojo que ha sido operado. De esta forma, es importante seguir un tratamiento con colirios y, en ocasiones, con medicación inmunodepresora. La recuperación es paulatina y puede alargarse durante varios meses