Ginecología oncológica: un abordaje integral del cáncer ginecológico

La ginecología oncológica es la especialidad médica encargada de la atención de los distintos tipos de cáncer que afectan al aparato reproductor femenino. Su campo de actuación abarca desde la prevención y el diagnóstico precoz, hasta el tratamiento y el seguimiento a largo plazo de las pacientes. En HUSR la ginecología oncológica forma parte de nuestra Unidad Integral de la Mujer.

El objetivo principal es ofrecer una atención personalizada que no solo busque la curación, sino también preservar la calidad de vida, acompañando a cada mujer en todas las fases de la enfermedad con un enfoque médico integral y humano.

La ginecología oncológica trata diferentes tipos de cáncer como:

  •       Cáncer de endometrio (útero)
  •        Cáncer de ovario
  •        Cáncer de cuello uterino
  •        Cáncer de vulva y vagina

Diagnóstico preciso gracias a tecnología avanzada

Un diagnóstico certero es clave para elegir el tratamiento más adecuado. Por ello, el proceso diagnóstico se apoya en pruebas de imagen de alta precisión, como resonancia magnética, PET-TAC, gammagrafía ósea y otros como la laparoscopia diagnóstica, que permiten valorar con detalle la extensión y características de cada tumor.

Esta tecnología, junto con la experiencia de los profesionales, facilita una toma de decisiones rápida y ajustada a cada caso clínico.

Comité de tumores ginecológicos: decisiones compartidas

El tratamiento del cáncer ginecológico requiere la colaboración de distintos especialistas. Por este motivo, cada caso es evaluado en el comité de tumores ginecológicos, un espacio de trabajo conjunto en el que participan ginecólogos oncólogos, oncólogos médicos, oncólogos radioterápicos, radiólogos, patólogos y otros profesionales implicados.

Este enfoque multidisciplinar permite consensuar la mejor estrategia terapéutica para cada paciente, teniendo en cuenta todos los factores médicos y personales.

Estudio genético y acompañamiento familiar

En determinados tipos de cáncer ginecológico puede existir un componente hereditario. En estos casos, la realización de un estudio genético puede aportar información relevante sobre el riesgo individual y el posible impacto en familiares directos.

El asesoramiento genético permite:

  • Comprender mejor el origen del tumor.
  • Evaluar riesgos familiares.
  • Diseñar programas de prevención y seguimiento más específicos.

Todo este proceso se realiza con el acompañamiento del equipo médico, ayudando a la paciente y a su entorno a tomar decisiones informadas con tranquilidad y apoyo profesional.

Innovación en Cirugía: la técnica del Ganglio Centinela

En el tratamiento de los cánceres de endometrio, de cuello uterino y de vulva uno de los pasos más importantes es saber si la enfermedad ha afectado a los ganglios linfáticos.

Antiguamente, la única forma de saberlo era mediante una "linfadenectomía", que consistía en extirpar todos los ganglios de la pelvis. Hoy en día, gracias a la técnica del Ganglio Centinela, podemos ser mucho más precisos y conservadores:

  • ¿En qué consiste? Durante la cirugía, inyectamos un colorante especial que viaja por los canales linfáticos. Este colorante nos marca cuál es el "primer ganglio" (el centinela) donde iría el tumor en caso de extenderse.
  • ¿Cómo se realiza? Localizamos ese ganglio mediante una cámara de visión infrarroja y lo extraemos para que el patólogo lo analice con ultra-precisión.
  • ¿Qué beneficios tiene para ti?
    • Evita complicaciones: Al no tener que quitar todos los ganglios, reducimos drásticamente el riesgo de linfedema.
    • Cirugía más corta: Menor tiempo de quirófano.
    • Recuperación más rápida: Menos dolor postoperatorio y una vuelta más temprana a tu vida cotidiana.

Actualmente es la técnica de referencia en los estadios iniciales del cáncer de endometrio y cuello uterino en nuestra unidad, permitiéndonos tratar el cáncer con la máxima seguridad y la mínima secuela.

Preguntas Frecuentes

¿El cáncer ginecológico siempre avisa con síntomas?

Lamentablemente no siempre, especialmente en el caso del cáncer de ovario o de cuello uterino en etapas muy iniciales. Por eso, además de vigilar los síntomas, son vitales las revisiones ginecológicas anuales y participar en los programas de cribado (citologías o pruebas de VPH).

¿Si tengo el virus del papiloma humano (VPH) voy a tener cáncer?

No. Tener el virus no es sinónimo de cáncer. La gran mayoría de las mujeres eliminan el virus por sí mismas. Sin embargo, en un pequeño porcentaje el virus persiste y puede generar lesiones. El seguimiento estrecho nos permite tratar esas lesiones antes de que se conviertan en cáncer.

¿Puedo preservar mi fertilidad si me diagnostican un cáncer ginecológico?

En muchos casos, sí es posible. Depende del tipo de tumor y de lo avanzado que esté. Si para ti es una prioridad, coméntalo con nosotros en la primera visita; evaluaremos técnicas de cirugía conservadora o derivación para vitrificación de óvulos antes de iniciar otros tratamientos.

¿Qué diferencia hay entre un ginecólogo general y un ginecólogo oncólogo?

El ginecólogo oncólogo ha recibido una formación específica y avanzada en la cirugía de alta complejidad y en el manejo integral de los tumores malignos. Contar con un especialista desde el primer momento aumenta significativamente las probabilidades de éxito y reduce las complicaciones.

¿Cuándo debo consultar con un especialista?

Escuchar a nuestro cuerpo es fundamental. Aunque la mayoría de estos síntomas suelen deberse a causas benignas, es muy importante que, si notas alguno de los siguientes cambios, pidas una valoración por un Ginecólogo Oncólogo:

  • Sangrado después de la menopausia: Cualquier manchado o sangrado, por leve que sea, una vez que la regla ha desaparecido definitivamente (tras un año sin periodos), debe ser evaluado siempre. Es la señal más clara para detectar a tiempo el cáncer de endometrio.
  • Sangrado fuera del ciclo o tras las relaciones sexuales: Si tienes sangrados entre reglas o sangras después del coito de forma persistente, debemos descartar lesiones en el cuello del útero.
  • Distensión abdominal persistente: Sentir la "barriga hinchada" de forma constante, tener sensación de plenitud muy rápido al comer o molestias pélvicas que no desaparecen en 2 o 3 semanas, pueden ser señales de alerta del cáncer de ovario.
  • Cambios en la zona de la vulva: La aparición de un bulto, una herida que no cicatriza o un picor/picazón crónica que no mejora con tratamientos habituales para hongos, debe ser revisado para descartar el cáncer de vulva.
  • Flujo vaginal anormal: Especialmente si presenta un olor muy fuerte o va acompañado de restos de sangre.

 Dra. Virginia Benito, ginecóloga de HUSR.

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