Hernias discales: tratamientos y síntomas
Las hernias discales son un problema común que afecta tanto a jóvenes como a personas de más edad. Aunque muchas veces se asocian con dolor lumbar, en realidad, pueden producir una serie de síntomas que varían dependiendo de la ubicación de la hernia. Este trastorno se produce cuando uno de los discos intervertebrales se desplaza o se desgasta y comprime los nervios cercanos. El dolor puede ir acompañado de molestias en otras áreas del cuerpo, como las piernas o el cuello. Reconocer los primeros signos de una hernia discal es fundamental, ya que un tratamiento temprano puede prevenir la progresión del problema y evitar complicaciones mayores.
En este artículo analizamos los síntomas más comunes, cómo se diagnostica y cuáles son las opciones de tratamiento más efectivas. También abordamos las mejores prácticas para prevenir este trastorno y cómo reconocer las señales que indican que es momento de buscar ayuda médica.
Síntomas de las hernias discales
Las hernias discales pueden manifestarse a través de diversos síntomas, dependiendo de la ubicación y la gravedad de la afección. Algunos de los más comunes incluyen:
- Dolor en la parte baja de la espalda o en el cuello: El dolor localizado en la zona lumbar o cervical es el más frecuente. Se intensifica con ciertos movimientos o al estar en una misma posición durante largo tiempo.
- Dolor irradiado (ciática o radiculopatía cervical): En función de la ubicación de la hernia, el dolor puede irradiar hacia las piernas (ciática) o hacia los brazos y manos (radiculopatía cervical). Este dolor generalmente sigue el trayecto de los nervios afectados y puede ser agudo o punzante.
- Debilidad muscular: La compresión de los nervios puede afectar la capacidad de los músculos para funcionar correctamente, lo que conlleva debilidad en las extremidades inferiores o superiores.
- Entumecimiento y hormigueo: Suele ser común tener sensación de entumecimiento en la zona afectada, a menudo en las piernas o brazos, dependiendo de la localización de la hernia.
- Problemas de movilidad: En casos graves, la compresión del nervio puede dificultar el movimiento e impedir tareas cotidianas como caminar o levantar objetos.
Este conjunto de síntomas varía según el caso, por lo que es esencial un diagnóstico preciso para elegir el tratamiento adecuado.
Diagnóstico hernias discales
El diagnóstico de una hernia discal comienza con una evaluación clínica completa. Los especialistas solemos seguir estos pasos para llegar a una conclusión precisa:
Exploración física
Durante la exploración física, el médico realiza una serie de pruebas y preguntas para evaluar los síntomas. El objetivo principal es identificar el lugar y la naturaleza del dolor, así como posibles señales de debilidad muscular o alteraciones sensoriales. Es normal que el médico realice pruebas de movilidad y manipulación de la columna vertebral para ver si determinados movimientos provocan dolor o incomodidad.
En algunos casos, se pueden realizar pruebas de reflejos y sensibilidad para determinar si hay compresión nerviosa. También es importante evaluar la fuerza muscular en las piernas y brazos, dependiendo de la localización del dolor.
Pruebas de imagen (rayos X, resonancia magnética)
Una vez que se ha identificado la posible hernia discal, se suelen realizar pruebas de imagen dirigidas a confirmar el diagnóstico. Las dos principales opciones son:
- Rayos X: Aunque los rayos X no pueden mostrar directamente una hernia discal, sí permiten observar la estructura ósea de la columna y detectar posibles cambios en la alineación de las vértebras que podrían estar afectando los discos.
- Resonancia magnética (RM): Esta es la prueba de imagen más adecuada para detectar una hernia discal. La resonancia magnética permite visualizar los discos intervertebrales, los nervios y otras estructuras blandas de la columna, lo que ayuda a identificar la hernia, su tamaño y la ubicación exacta.
Además, en algunos casos, se pueden usar otras pruebas como la tomografía computarizada (TAC) o la electromiografía (EMG) para evaluar la función nerviosa y muscular si es necesario.
Disco herniado: tratamiento y abordaje
El tratamiento de las hernias discales depende de la localización de la hernia, la gravedad de los síntomas y la respuesta del paciente a las primeras medidas terapéuticas. En la mayoría de los casos, se comienza con un enfoque conservador:
- Reposo relativo durante los primeros días, evitando esfuerzos o movimientos que agraven el dolor.
- Medicación analgésica y antiinflamatoria para controlar el dolor y la inflamación.
- Relajantes musculares, si hay espasmos o contracturas asociadas.
- Fisioterapia dirigida a mejorar la movilidad, fortalecer la musculatura y corregir posibles desajustes posturales.
- Infiltraciones epidurales de corticosteroides para casos en los que el dolor no ceda con tratamiento oral o cuando haya una inflamación localizada importante.
Cuando los síntomas no mejoran tras varias semanas o si existen signos de afectación neurológica progresiva (como pérdida de fuerza, alteraciones en la sensibilidad o problemas para controlar esfínteres), se valora la posibilidad de recurrir a un tratamiento quirúrgico de hernia discal.
H3: Tratamiento quirúrgico del disco herniado
Aunque muchas hernias discales pueden controlarse con un tratamiento conservador, hay situaciones en las que la cirugía puede ser la opción más adecuada para aliviar la compresión nerviosa y recuperar la calidad de vida del paciente. La intervención se valora especialmente cuando existe dolor persistente que no mejora con medicación ni fisioterapia, o cuando aparecen signos neurológicos como debilidad progresiva, pérdida importante de sensibilidad o alteraciones en el control de esfínteres.
En la mayoría de los casos, se recurre a técnicas quirúrgicas mínimamente invasivas, como la microdiscectomía. Este procedimiento consiste en extraer el fragmento del disco que está presionando la raíz nerviosa, mediante una pequeña incisión y con ayuda de un microscopio quirúrgico. Esta técnica permite preservar el resto de la estructura discal y reduce el daño a los tejidos adyacentes, facilitando una recuperación más rápida y segura.
Otras opciones incluyen la cirugía endoscópica, que permite acceder al disco mediante una cámara y herramientas finas, o técnicas más complejas como la artrodesis (fusión o fijación de vértebras afectadas para estabilizar la columna), en los casos en que hay inestabilidad en la columna) en los casos en que existe inestabilidad vertebral.
El enfoque quirúrgico se decide de forma individualizada, tras una valoración completa por parte del equipo de neurocirugía, que tendrá en cuenta la localización exacta de la hernia, la edad del paciente, sus síntomas y sus antecedentes clínicos.

Tratamiento conservador y quirúrgico para el disco herniado: enfoque personalizado según la gravedad de los síntomas y la respuesta del paciente. En la imagen, los doctores Pons y Delgado en quirófano.
Prevención de las hernias discales
Aunque no siempre es posible evitar la aparición de una hernia discal, ciertos hábitos pueden reducir significativamente el riesgo:
- Realizar ejercicio de forma regular, especialmente actividades que refuercen la musculatura abdominal y lumbar, ya que son las que proporcionan mayor estabilidad a la columna vertebral.
- Mantener una postura adecuada, tanto al estar de pie como al sentarse o levantar peso. Es fundamental evitar encorvar la espalda o hacer movimientos bruscos de flexión o torsión.
- Cuidar la ergonomía en el trabajo, sobre todo si se pasan muchas horas frente al ordenador o se realizan tareas físicas repetitivas. Ajustar la altura del asiento, usar un soporte lumbar o hacer pausas activas puede marcar la diferencia.
- Evitar el sobrepeso, ya que supone una carga extra para la columna vertebral, especialmente en la zona lumbar.
- No fumar, ya que el tabaco puede afectar a la vascularización de los discos intervertebrales y acelerar su degeneración.
Adoptar estos hábitos de forma constante puede contribuir a mantener la salud de la columna y disminuir el riesgo de lesiones discales.
Cuándo acudir a un especialista. Señales de advertencia
No todos los casos de hernia discal requieren atención médica urgente, pero hay signos que indican la necesidad de una evaluación especializada:
- Dolor intenso o persistente, que no mejora con reposo relativo ni tratamiento analgésico convencional.
- Debilidad muscular progresiva en brazos o piernas, que puede dificultar tareas cotidianas como caminar, sujetar objetos o subir escaleras.
- Pérdida de sensibilidad o sensación de hormigueo persistente, especialmente si afecta a una zona extensa del cuerpo.
- Alteraciones en el control de esfínteres, como incontinencia urinaria o dificultad para retener las heces, lo que puede indicar una compresión severa de las raíces nerviosas (síndrome de cauda equina).
- Dolor irradiado muy marcado, que limita el movimiento o impide conciliar el sueño.
Ante cualquiera de estos síntomas, es recomendable acudir a un especialista en columna para realizar un diagnóstico preciso y valorar el tratamiento más adecuado.

Señales de advertencia de una hernia discal: cuando los síntomas persisten o empeoran, es clave buscar atención médica especializada.
Importancia de la atención médica temprana
Detectar y tratar una hernia discal a tiempo puede marcar una gran diferencia en la evolución de los síntomas y en la calidad de vida del paciente. Un diagnóstico precoz permite instaurar medidas terapéuticas que pueden evitar el agravamiento del cuadro clínico y reducir la necesidad de intervenciones más invasivas.
Cuando la presión sobre las raíces nerviosas se mantiene durante un periodo prolongado, existe riesgo de que el daño neurológico se vuelva irreversible. Por eso, ante signos como debilidad muscular, alteraciones de la sensibilidad o pérdida de control de esfínteres, es fundamental consultar con un especialista.
Un seguimiento adecuado también permite ajustar el tratamiento si los síntomas no evolucionan como se espera, incorporando fisioterapia, fármacos o incluso técnicas quirúrgicas si el caso lo requiere.
Las hernias discales pueden afectar significativamente al bienestar del paciente, especialmente si provocan compresión nerviosa. Aunque muchas se resuelven con tratamiento conservador, reconocer los síntomas a tiempo y contar con un diagnóstico preciso resulta clave para evitar complicaciones y lograr una recuperación efectiva.
La Unidad de Neurocirugía de Hospitales Universitarios San Roque ofrece una atención integral para el tratamiento de las hernias discales. Combinamos tecnología de vanguardia con la experiencia de un equipo especializado en ofrecer diagnósticos, tratamientos personalizados y un seguimiento cercano. Nuestro objetivo es recuperar la funcionalidad del paciente y mejorar su calidad de vida de forma segura y eficaz. Contacta con nosotros.
12-02-2026
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