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Lifting facial

El lifting facial es un tratamiento que suele estar recomendado en pacientes de entre 50 y 70 años, en los que los signos de la edad ya han comenzado a aparecer: flacidez, arrugas, pérdida de elasticidad, etc.

La intervención consiste en un estiramiento de la piel del rostro en sentido ascendente, lo que permite combatir la flacidez y el descolgamiento. El especialista realiza un corte en la zona trasera de la oreja y procede a despegar la piel y a tensarla nuevamente. La cicatriz resultante es prácticamente imperceptible, ya que el corte se realiza por la zona capilar de la sien. Este mismo procedimiento puede replicarse también en el cuello. El último paso consiste en la realización de una lipoestructura facial con tejido graso, con la que se dota de volumen a zonas como los pómulos y que permite incluso corregir asimetrías previas.

La operación suele durar de 2 a 4 horas y se realiza bajo anestesia local o sedación. Es importante que los pacientes presenten un buen estado de salud y que, en caso de ser fumadores, se comprometan a abandonar este hábito unas semanas antes y después de la intervención, para disminuir el riesgo de complicaciones.

Después del tratamiento, los pacientes pueden necesitar el uso de una mentonera. Se requiere un reposo de unas dos semanas, periodo durante el que pueden surgir hematomas e hinchazón. Dado que esta no es una cirugía dolorosa, el uso de analgésicos suele ser suficiente para controlar las posibles molestias ocasionadas por el lifting facial.