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Tratamiento del bruxismo con botox
El bruxismo es una patología compleja que se debe abordar de forma multidisciplinar, entre otros especialistas, por odontólogo, maxilofacial, fisioterapeuta, y en ocasiones, por el ortodoncista.

Tratamiento del bruxismo con botox

¿Qué es el bruxismo?

El bruxismo consiste básicamente en apretar o rechinar los dientes sin una finalidad funcional y de manera totalmente inconsciente. Aunque pueda parecer una cuestión menor, hay personas que rechinan tan fuerte los dientes que incluso se puede escuchar el sonido. Esta disfunción de la dinámica mandibular desgasta tu dentadura y afecta de manera directa a tu calidad de vida.

Dependiendo de si se da de día o de noche, se le conoce como bruxismo diurno o nocturno. El bruxismo diurno se asocia a la percepción de estímulos ambientales o psicosociales externos; por su parte, el nocturno está relacionado con el sueño, y suele favorecer la aparición de ronquidos, apnea del sueño, etc. En el bruxismo nocturno el tratamiento y la sintomatología es muy similar a la que presenta el diurno.

¿Por qué rechinamos los dientes? 

Son múltiples las causas que pueden motivar el rechinar de dientes: desde factores psicológicos a físicos o genéticos. Aunque suele aparecer de una forma más habitual en los niños, el riesgo de desarrollar este trastorno durante la edad adulta se multiplica al darse varios condicionantes. Por ejemplo:

  • Estar sometido a altos niveles de ansiedad o estrés.
  • Tener una personalidad hiperactiva o competitiva.
  • Tomar medicación de naturaleza psiquiátrica.
  • Tener familiares con bruxismo.
  • Tener la mandíbula mal alineada (maloclusión).

Si aprietas los dientes mientras duermes, puede que tengas algún tipo de alteración del sueño que te impide alcanzar la fase de descanso profundo.

Asimismo, ciertos pacientes han manifestado padecer esta afección en periodos de concentración profunda, durante el estudio o el desempeño de una ocupación concreta.

Otros motivos que pueden dar lugar a esta patología son la asimetría esquelética, afecciones sistémicas como la artritis o el dolor miofascial.

Síntomas del bruxismo

Hay personas que ni siquiera son conscientes de que rechinan o aprietan los dientes hasta que las consecuencias son bastante evidentes y empiezan a surgir las complicaciones. Por ello, merece la pena saber del bruxismo, los síntomas y el tratamiento más oportuno.

Así pues, el mantener en tensión la mandíbula de forma inconsciente puede manifestarse en forma de:

  • Dolores de cabeza que comienzan en la sien y pueden extenderse hasta los oídos.
  • Alteración del sueño.
  • Incomodidad al masticar.
  • Dientes desgastados, limados e incluso gravemente dañados (fracturados, partidos, etc.).
  • Incremento de la sensibilidad dental.
  • Debilitación del esmalte, dejando a la vista las capas más profundas de las piezas dentales.
  • Mordiscos en la cara interna de las mejillas.
  • Trastornos de la mandíbula como cansancio, rigidez o limitación a la hora de abrirla o cerrarla por completo.
  • Musculatura tirante y rigidez en el cuello.
  • Asimetría facial.

 

Tratar el bruxismo con botox

La solución de esta patología es multifactorial, encaminado a tratar los efectos perjudiciales de una maloclusión, la utilización de férulas de descarga, ortodoncia, fisioterapia e incluso la infiltración de botox.

Es fundamental saber cómo mejorar el bruxismo para impedir consecuencias mayores y devolverte la calidad de vida perdida. Aunque el bótox está fundamentalmente relacionado con la medicina estética, también puede tener otros usos, como en este caso, y ayuda mucho con el tratamiento del bruxismo, siempre y cuando haya sido correctamente pautado por un especialista (odontólogo o maxilofacial) y se esté combinando con otros tratamientos.

En ocasiones, la situación es tan leve que no hace falta realizar tratamiento alguno. Sin embargo, en los casos más graves se puede recomendar la aplicación de bótox. Esta opción sirve cuando ninguna otra alternativa ha dado frutos anteriormente (férulas de descarga oral y protectores dentales, medidas posturales, acudir al fisioterapeuta...).

La neurotoxina botulínica contribuye a relajar los músculos maseteros por un periodo de tiempo bastante prolongado, de tres a seis meses. Esto podría librarte de las habituales cefaleas y mejorar considerablemente la calidad de tu descanso.

El bruxismo debe ser tratado por un médico especialista en cirugía oral y maxilofacial, aunque también hay médicos estéticos que también pueden aplicarte bótox para tratar este problema. En función del caso se utilizan más o menos unidades de esta toxina y las inyecciones se infiltran en los músculos maseteros.

Ventajas del uso de bótox para bruxismo

Las inyecciones de toxina botulínica son una buena solución para el bruxismo cuando están correctamente indicadas por un médico especialista.

Uno de los grandes beneficios del bótox es que combate las alteraciones del bruxismo sin los efectos secundarios que suponen otros métodos como los relajantes musculares sistémicos: reducción de los reflejos, somnolencia, relajación de músculos no involucrados en la masticación…

Además, el procedimiento es muy rápido: de carácter ambulatorio, se hace en menos de 45 minutos. Inyectamos el bótox sin necesidad de anestesiar la zona. Tras la sesión, puedes continuar con tu vida normal sin tiempo de recuperación, ya que es un tratamiento mínimamente invasivo.

Gracias a este tratamiento con botox, podrán mejorar tus cefaleas, dolores musculares y de cabeza, mejorar la calidad de tu descanso, el desgaste de la dentadura y demás incomodidades provocadas por estos movimientos involuntarios de tu mandíbula. Pero siempre debes tener en cuenta que debe ser correctamente pautado por un especialista de la salud oral y maxilofacial, y debe se run tratamiento combinado con otras técnicas como fisioterapia, ortodoncia, etc.  

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